Utilizando el sentido común: CONDUCCIÓN EFICIENTE

conducción eficiente

Gonzalo López.

A la hora de viajar de un punto “A” a uno “B” conviene planificar el trayecto y tener en cuenta algunas costumbres que de ser llevadas a cabo, pueden ayudarnos significativamente a la hora de rebajar consumos.

Los consejos que se exponen a continuación, están pensados para poder realizarlos sin ser un trastorno cada vez que conducimos y por supuesto, desde el punto de vista de la seguridad en las carreteras.

1.Antes de empezar:

Saquemos del vehículo todo el peso que sea innecesario ya que sólo sirve para incrementar las inercias del vehículo y obligarle a emplear más energía para conseguir una misma aceleración o velocidad que sin carga.

Planifiquemos la ruta más eficiente previendo la densidad de tráfico.

Retirar todos aquellos elementos que provocan que la aerodinámica del coche merme, tales como los baúles que van sujetos a la baca. La aerodinámica de un vehículo es vital para consumir poco a partir de una velocidad relativamente elevada (70/80 km./h.)

2.Puesta en marcha

Iniciar el viaje tan pronto como encendamos el motor. Si arrancamos a temperaturas bajas conviene esperar un poco (unos 10 segundos. Una buena opción es invertir el proceso que la mayoría de conductores hace al acomodarse en el asiento. Primero arrancamos y luego, por ejemplo, podemos elegir emisora de radio, encender luces, ajustes de asiento y cinturón, etc. De ese modo, la espera pasará desapercibida consiguiendo grandes beneficios para el motor). El propulsor necesita lubricar bien todos sus elementos para no sufrir desgaste prematuro de piezas. Una vez en movimiento, conduciremos con suavidad hasta conseguir la temperatura de servicio del motor, y con todos los sistemas que funcionan gracias a éste apagados, como el aire acondicionado. Además, pisar el embrague antes de cada puesta en marcha le permite a éste ponerse en funcionamiento de forma más desahogada ya que desacoplamos la transmisión del propulsor, que es un elemento que dificulta la puesta en marcha del mismo.

3.Ya en ruta conviene:

Cambiar a una marcha superior inmediatamente, respetando la orografía del terreno y la carga del vehículo. Cambiar entre 2.000/2.500 rpm en un gasolina y entre 1.500/2.000 rpm en un diésel es lo que algunos documentos sobre automoción aconsejan. Me parece un error indicar cuál es el régimen de giro al que se debe insertar una marcha superior.  El tipo de motor y la caja de cambios influyen de manera crucial en este aspecto.

No es lo mismo cambiar de marcha en un coche con motor de gasolina atmosférico de gran cilindrada donde hay  una gran cantidad de par motor desde bajas vueltas, que en un pequeño motor turbo-diésel poco elástico y, por tanto, en el que hasta un determinado régimen de vueltas no acepta con eficacia una marcha más larga. Entendemos así, que el régimen de giro expuesto al que se debe cambiar de marchas es sólo orientativo. Por otro lado, intentar ir siempre en la marcha más larga a plena carga pensando que así reducimos el consumo, produce el efecto contrario: deja al motor sin respuesta y perjudica a piezas tan importantes como el cigüeñal. Hay que tener sentido común. Si sentimos que el motor carraspea y no tiene fuerza, reduce las marchas necesarias. Evita pisar más de 2/3 del recorrido del acelerador.

Controlar el uso de los sistemas de climatización y antiempañamiento. El ir siempre con el aire acondicionado funcionando, hace trabajar constantemente al compresor de aire acondicionado. Éste, unido al motor le hace perder potencia consumiendo más. El uso del climatizador aumenta el consumo alrededor de un 5%. La luneta térmica por su parte, incrementa el consumo de combustible por la demanda de electricidad (alrededor de un 3%.) La electricidad parte de la batería y la batería se carga con el alternador. El alternador también unido al motor, actuará igual que el compresor del aire acondicionado con una diferencia: el compresor consume siempre la misma potencia (por lo que llevar una temperatura u otra no afecta sensiblemente al consumo.) No es así en los alternadores, los cuales pueden demandar mayor potencia en función de los aparatos eléctricos que tengamos conectados.

Detener el motor si vamos a estacionar durante más de dos minutos. Cuando arrancamos el motor el consumo que se produce es parecido al que obtenemos al estar un par de minutos a ralentí. Eso puede hacernos pensar que los sistemas Stop&Start a priori sean contraproducentes ya que paran el motor a la menor oportunidad. En la práctica sin embargo, sí son eficaces Auto Bild.

Utilizar el control de velocidad, sobretodo en trayectos con velocidades estables, posibilita al motor sufrir menos cambios de carga y por tanto, estabilizar el consumo. Cuando es el conductor el que intenta mantener una velocidad estable, lo hace de manera menos progresiva provocando el efecto contrario. (Además con el control de velocidad evitaremos en mayor medida las multas por exceso de velocidad.)

La previsión es un factor muy importante. Debemos levantar la vista para observar lo que nos aguarda. Por ejemplo, es absurdo seguir acelerando frente a un semáforo que tenemos en rojo a 100 metros. Lo mejor es ir reduciendo marchas para aprovechar el freno motor mientra pisamos el pedal de freno.

La polémica del motor a ralentí en tramos concretos tiene su respuesta a continuación:

El motor a régimen de ralentí gasta normalmente en torno a 0,5-1,5 l./h. dependiendo del motor y temperatura entre otros factores, pero ello nos posibilita afrontar tramos manteniendo o incluso superando la velocidad inicial. Con el freno motor es cierto que en las mecánicas actuales de inyección el consumo es de 0 l., pero el inconveniente es que ese freno nos obliga a mantener pisado el acelerador para no perder velocidad, con lo que superamos el consumo de ralentí. Es por ello, que algunas marcas ofrecen en sus cajas de cambio automáticas la “navegación a vela” que es justo el proceso que acabamos de explicar, pero gestionado por el cambio. Pese al menor consumo ofrecido en régimen de ralentí, conviene apuntar que es peligroso circular con la caja de cambios manual en punto muerto ya que no tenemos ni la capacidad de respuesta ni la tracción que nos ofrece el hecho de ir con una marcha engranada ante una maniobra de esquiva, dificultad que una caja de cambios automática resolvería sin problema.

El freno motor sí será beneficioso para afrontar bajadas queriendo mantener la velocidad como en puertos de montaña (situaciones en las además, tendremos que usar menos los frenos mecánicos) o atendiendo al factor “previsión” mencionado antes.

Evitar trayectos cortos es también una buena manera de consumir poco y de aumentar la fiabilidad de la mecánica, sobre todo en los motores diésel de última generación cuyos sistemas anticontaminación necesitan un tiempo y temperatura de funcionamiento concretos para funcionar correctamente. De igual forma, compartir vehículo o usar el transporte público mantendrá nuestros gastos en mantenimiento y combustible más ajustados.

– Por último, es importante conocer la red de gasolineras que ofrezcan una buena relación calidad/precio/cercanía. Éstas suelen subir de precio justo antes de las salidas más numerosas (festividades, vacaciones, etc.). Hay que tener en cuenta todos estos factores.

-No olvidemos llevar los neumáticos a la presión correcta (Nitrógeno en las ruedas).

Acerca de gjfortysix

Apasionado del mundo del motor.
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